Se dice que…El transhumanismo fue la última fuente de esperanza del misionerismo para sobreponerse a lo que evidentemente Carlos Rovira veía venir: el aburguesamiento del esquema y la imposibilidad que crear nuevos cuadros políticos que piensen en una sociedad mejor y no como interactuar en las redes sociales con sus celulares aparentando que hacen política.

Javier Milei y las huestes libertarias son generadoras de resentimiento, odios y pobreza. Injustificable seguir apoyando a un gobierno nacional que arrasará con todo y que dejará una crisis social peor que la del radical Fernando de la Rúa. La verdad atormenta a quiénes votaron y apoyaron a un presidente que delira y que los traicionó. Nunca quiso eliminar a la casta, pero si quiere eliminar a los jubilados, a los trabajadores y a las provincias.

La perversidad del método es querer actualizar el sistema político en un momento dónde el problema mayor de la gente es llegar a fin de mes. Curiosamente creció la ebullición interna en Encuentro Misionero. Lucas Romero Spinelli, Leonardo “Lalo”Stelatto, Oscar Herrera Ahuad y Sebastián Macías firmaron una declaración ¿de guerra? anunciando que ellos son la base que fundamenta la continuidad del gobierno provincial. Lógica respuesta al apresurado operativo clamor por la reelección de Hugo Passalacqua. Elemental, los cuatro encuentristas tienen esperanza de ser el candidato a gobernador designado. La zanahoria que puso Carlos Rovira para decirles a los “elegidos” que el próximo destino de gobernar la Tierra Sin Mal está en las manos de “ustedes, los cuatro fantásticos”.

El dato de color es el desconcierto interno que hay en el oficialismo. Los temerosos roviristas que no saben explicar la cuadratura del círculo y los espanta quedar en el medio del fuego cruzado. Por otra parte los arrogantes passalacquistas que se juegan a todo o nada. No obstante el misionerismo sigue manteniendo la centralidad política en Misiones. Otro dato interesante es que el desconcierto reinante en la Argentina imprevisible no alcanza para distraer a los misioneros e instalarle la imagen de “pato rengo” a Hugo Passalacqua.

La perla es que sin explicación alguna, hasta el momento, Ramón Amarilla comenzó a ser cuestionado por su gente más cercana. La estructura que lo sostiene sospecha de la compra de una propiedad en la zona céntrica de Posadas que en teoría sería fruto de un dinero que habría heredado el expolicía y actual diputado provincial. La propiedad está siendo refaccionada por una importante empresa constructora posadeña que presentó convocatoria de acreedores, en la cual un empleado infiel habría filtrado la información al diputado provincial de La Libertad Avanza, Adrián Nuñez, involucrado por la justicia en los vuelos privados que pago el PAMI y recientemente anunciado candidato a gobernador de Karina Milei en la Tierra Sin Mal.

Para resaltar: se viene la reforma electoral con boleta única, eliminación de sublemas y ficha limpia para las elecciones provinciales de 2027. Es inminente el pedido intervención partidaria a la Unión Cívica Radical de Misiones, según medios de prensa bonaerenses. El PRO de Misiones irá a internas para elegir los candidatos a cargos electivos en 2027.

Aviso parroquial: la aparición de personajes como “Pelito” Escobar, Julia Perié, Maurice Closs y Joaquín Losada apoyando la reelección de Hugo Passalacqua aceleró la confrontación, según afirmó un impresentable, nacido en Corrientes, que fue diputado provincial y hasta encabezó una lista en una elecciones provinciales. Ya le rodearon la manzana al inocente Christian Humada, el Partido Justicialista vuelve a ser una cooperativa de vagos y mal entretenidos que cobran en la EBY. “¿Quién habrá conseguido los nuevos contratos?, esa es la gran pregunta” dijo enigmática Cristina Brítez cuando se sacaba una foto con el flamante presidente electo en las ruinas del edificio de López y Planes.

“Un hombre nunca debería avergonzarse de admitir que está equivocado; porque, al hacer esta confesión, demuestra que hoy es más sabio que ayer” Jean-Jacques Rousseau

Por IA: “pato rengo” (del inglés lame duck o pato cojo) es un término político que describe a un mandatario o funcionario que ha perdido poder real o cuya autoridad está debilitada. Suele utilizarse cuando transita el último tramo de su mandato o cuando su sucesor ya ha sido elegido. También se utiliza para esmerilar el poder vigente de forma indirecta con diversas acciones. O dirimir internas partidarias.