Se dice que…Martín Goerling, actual senador nacional del PRO, por ahora, declaró un patrimonio de más de 6 millones de dólares, pero habría una una compañía extraterritorial o sociedad offshore con sede Liechtenstein que compartiría con un socio extranjero sin declarar, al menos así se sospecha. No le cierran los números ni la capacidad de ahorro, como diría un payaso de la televisión. El dato de color es que en el macrismo de la Tierra Sin Mal la juegan de honestos pero su fortunas las hicieron a costa de la especulación finaciera y negociados espurios. La perla es que no se comprenden hasta el momento el rol de Humberto Schiavoni. El rumor es que su discípulo Goerling se cortó solo y se habría “comido” una millonaria comisión cuando era titular de la EBY. “A Martín (Goerling) no le cierra el blanco, no puede justificar su crecimiento patrimonial y dar clases de moralidad”, reflexiona un integrante del PRO de paladar negro que se jacta gala del doble discurso de Juntos por el Cambio. Se sospecha que el actual director ejecutivo Alfonso Peña podría ser testaferro de un ex presidente de la Nación.